.- La carrera por la presidencia municipal de Puerto Vallarta ya inició, haciendo a un lado los tiempos electorales; con la finalidad de contribuir con mi experiencia a través de mi paso por la administración pública en los tres niveles de gobierno, deseo expresar algunas ideas que pueden hacerles útiles a quienes buscan contender.

Amo a mi tierra, este paraíso tropical que pide a gritos superar los rezagos que existen dado el crecimiento demográfico y la falta de una planeación integral que conlleve esfuerzos compartidos.

Es importante dejar egoísmos, por eso convoco a quienes desean aportar ideas y proyectos lo hagamos con una visión a corto, mediano y largo plazo.

Primeramente debe de existir una filosofía política para entender del porqué de la necesidad de tener un programa de gobierno para poder delinear con exactitud hacia a donde queremos llegar.

Es importante saber que un Estado no lo hace un hombre ni lo hace un gobierno, lo hace un pueblo. En muchas de mis opiniones les he manifestado que se necesita saber escuchar para decidir y planear para realizar.

Estos cuatro pasos son esenciales para iniciar un estudio a conciencia, donde a la ciudadanía se le tome como una parte proporcional en la responsabilidad de la conducción  de un gobierno.

Todo los vallartenses amamos profundamente esta tierra y sin embargo, queremos cambiarla. Es del conocimiento que no nos gustan las huellas de privaciones e injusticias en su rostro; deseamos al  transformarlas en rasgos de alegría.

Quizá no se pueda conseguir a corto plazo, pero la responsabilidad debe de recaer en quienes gobiernan y gobernaran este municipio por lo cual deben de comprometerse a romper las aristas más dolorosas de la necesidad extrema y la falta de equidad.

Una guerra frontal a la miseria para buscar justicia social en los vallartenses deberá de ser el mayor reto.

Gracias a mi arraigo en esta dinámica región, por fortuna me doy cuenta que en sentido contrario a las necesidades que nos abruman, actúan las potencialidades de este municipio de la costa norte de nuestro estado de Jalisco sin la capacidad creadora de los vallartenses abusando de los recursos magníficos naturales.

Estoy convencido del enorme valor de estas riquezas y exhorto a todos mis paisanos a descubrirlas y captarlas a desplegarlas con resolución y osadía.

Es urgente adentrarnos más en el planteamiento de soluciones para seguir cosechando éxitos en este admirable destino turístico forjado por el amor de grandes hombres y mujeres que supieron darle el empuje para convertirlo en uno de los centros turísticos más importantes del País

Ante esa gran tarea no estamos solos: la Nación y el Estado remontan la cuesta en dirección al desarrollo con todas sus fuerzas reunidas, es importante el establecer una relación con ellos estudiando y entendiendo el Plan Nacional y Estatal de Desarrollo para que el Plan Municipal responda a las expectativas.

Urgen se enfoquen en su análisis, porque es la forma de poder responder a las acciones que de ahí emanen. Sólo de esta manera y bajo esa tesitura se alcanzarán las metas de cohesión moral que irradian confianza y estimulan acción.

Estoy seguro amigos aspirantes a la alcaldía de nuestro pujante municipio, que sin prever, sin organizar y sin delinear objetivos, nuestro rumbo seria ciego y nuestro destino en desencanto.

Es por eso que hasta este momento no he conocido un planteamiento real y serio, bajo una estructura programática que me convenza para poder emitir mi voto razonado en el momento de la elección.

La idea central de que el hombre es origen y destino de la planeación; repudia, al igual que aquellos, toda pretensión tecnócrata, que al postergar u olvidar al ser humano se torna en daño y lesión.

En el municipio de Puerto Vallarta Jalisco, es de reconocer que estamos social y económicamente rezagados respecto de la Nación y al Estado, no obstante que aportamos una buena cantidad en impuestos y derechos derivados de nuestra actividad turística.

Y más aun de la zona costera privilegiada a la que pertenecemos, por eso urgen compromisos obligados a planificar, promover y laborar con la intensidad y la pasión con que debemos de hacerlo los demorados. Por eso les recuerdo que planear no es un acto, son muchos actos; y tampoco es un momento sino un proceso reiterado y permanente. Con planeación programática se asegura el éxito.

En un verdadero programa de gobierno debe de existir la generación de empleos como pivote para el desarrollo; empleos con efecto social, no costo-beneficio, será el termómetro para juzgarlo.

Empleos y respuestas al sector primario, empleos con infraestructura en la industria turística. Debemos de pensar siempre que el único redentor de nuestro municipio, será el trabajo; ese recio nudo entre el hombre, la sociedad y la naturaleza, es la única vía del cambio positivo. Unidas al trabajo deben de marchar la equidad y la libertad sin las cuales no hay vida digna, sino existencia menguada y estéril.

Hay poblados y colonias en nuestro municipio donde la inversión  y el esfuerzo rinden más; es importante crear en ellas polos de desarrollo que impulsen el conjunto incluyendo a las zonas deprimidas.

Estas zonas con sus fuentes de empleo, actuaran de imán que atraiga a todos los vecinos y así las oportunidades de productividad se activen. Urgente tomar acciones, sabedores que nuestro municipio ya está conurbado en el norte con Bahía de Banderas Nayarit y en el Sur con Cabo Corrientes Jalisco.

Existen programas al respecto lo único que falta es voluntad política para aplicar los recursos ya asignados por la federación a estas regiones con características similares.

Estamos ante un momento histórico a favor del cambio, es por eso que quienes deseen entrarle a la próxima elección municipal es justo y necesario se hagan un examen de conciencia para evaluar su proyección con éxito.

Necesitamos hombres y mujeres con poder de gestión  y con liderazgo firme incluyente que hagan a un lado las camarillas de políticos que quieren seguir enquistados en el poder. Por ahí dice un dicho, renovarse o morir, que sea el pueblo mismo quien elija a sus propias autoridades sin imposiciones ni prebendas a costa del erario.

Las autoridades electorales deberán de actuar con firmeza para el control de gastos excesivos para que la competencia electoral sea una verdadera fiesta democrática sin imposiciones.

Es cierto que las verdaderas crisis en las que estamos instalados desde hace un buen tiempo, radican en la falta de liderazgo, donde la búsqueda de soluciones se basen en el bienestar de un Puerto Vallarta mejor, haciéndolo más justo y más próspero con una planeación integral, donde se cuide lo más preciado de nuestra oferta turística; su naturaleza.

La dignidad de un pueblo se da en el apego irrestricto a sus costumbres y tradiciones donde sus valores se dimensionan y surge el amor a esta tierra sacrosanta.

Si sus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, y crecer más, entonces, usted es un líder”. John Quincy Adams (Presidente estadounidense) 1767-1848


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