- Desde hace más de dos décadas atendió detrás de la barra de la Mesa del Coco, en la colonia 5 de Diciembre
Falleció Pablo Sandoval Sánchez, a la edad de 73 años, tras padecer una neumonía que, lamentablemente, se le complicó con otros padecimientos. Quien fuese más conocido por sus muchos y grandes amigos en Puerto Vallarta como “Pablito” fue un cantinero de la llamada vieja escuela que desde hace más de dos décadas atendió detrás de la barra de La Mesa del Coco, ahí en la popular colonia 5 de Diciembre de esta ciudad. Pablito era el cantinero tradicional que fue el alma de los centros botaneros y bares donde trabajó y en donde supo hacer muchos amigos que hoy lo recuerdan con cariño y nostalgia, tras conocer su lamentable partida.
Pablito era todo un maestro de la barra, trabajo que supo ejercer con una reconocida mezcla de oficio, arte y paciencia con los parroquianos, de los cuales -y a lo largo de los años- conservó como amigos, no solamente como conocido del negocio.
Al trascender a otro plano, los amigos de Pablito recuerdan al originario de Ahualulco del Mercado, donde nació el 5 de noviembre de 1952. Pablito llegó muy joven a radicar a Puerto Vallarta, en donde antes de incursionar en los templos del Dios Baco y las bebidas espiritosas, trabajó en la sucursal de una cadena de tiendas departamentales y comercializadoras de electrodomésticos y artículos para el hogar: Flores Palos, donde llegó como vendedor y se convertiría en gerente gracias a su trabajo y don de gentes.
Las andanzas de la vida en Puerto Vallarta, destino al que le guardo mucho cariño y respeto hasta el último de sus días, le condujeron a atender en tradicionales cantinas vallartenses como La Reja, aunque hay que reconocer que con el paso de los años se le identifica más con la Mesa del Coco, a donde llegó a ser parte del inventario, debido a todos los años que ahí pasó y en donde ejerció el oficio con gran talento, haciéndose amigo de muchos de ellos, quienes conservaron la amistad aun fuera del negocio.

Ahí, en la Mesa del Coco, se granjeó incontables amigos porque más allá de preparar bebidas, era un confidente, psicólogo y guardián de las costumbres que atestigua y da vida a la historia de ese lugar.
Hoy sus amigos brindan por esa vida que la parca marcó el fin de su vida terrenal. Y se solidarizan en estos momentos con su esposa Soledad Rangel y sus tres hijos: Zulema, Juan Eloir y Pablo Oswaldo Sandoval Rangel. Lo estarán velando en su casa, ubicada en la delegación de Las Juntas, después lo llevarán a su pueblo natal, Ahualulco del Mercado, Jalisco, no obstante que Pablito llevará en su alma el nombre de Puerto Vallarta, lugar que fue su hogar y su fuente de trabajo durante muchos años, además de haber sido muy estimado por todos sus compañeros y numerosos amigos.
Descansa en paz Pablo Sandoval Sánchez.