- Por el estigma social y el temor ante el rechazó, pocas personas acuden a una valoración especializada
Siete de cada diez adultos en Jalisco viven con exceso de peso
La alerta ocurre en un estado donde el sobrepeso y la obesidad alcanzan una prevalencia elevada y comienzan desde la infancia. Una enfermedad no curables, pero sí controlada.
Los resultados estatales de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) Continua 2020-2024 estiman que 73.7 por ciento de la población de Jalisco de 20 años o más presenta sobrepeso u obesidad. El 37.2 por ciento vive con sobrepeso y el 36.5 por ciento con obesidad.
Entre las niñas y los niños de cinco a 11 años, la prevalencia conjunta alcanza 41 por ciento: 17.3 por ciento presenta sobrepeso y 23.8 por ciento obesidad. Entre los adolescentes de 12 a 19 años, el exceso de peso se ubica en 33.9 por ciento.
En otras palabras, la condición afecta a cuatro de cada diez escolares, a uno de cada tres adolescentes y a más de siete de cada diez adultos en la entidad, de acuerdo a datos estatales de la encuesta.
Normalizar la obesidad, la antesala a agravarse
Pese a su magnitud, la obesidad permanece normalizada y con frecuencia se atiende hasta que aparecen enfermedades metabólicas.
Sergio Salcedo Laureano, médico y cirujano bariatra y encargado del Departamento de Bariatría del Hospital Regional “Dr. Valentín Gómez Farías” del ISSSTE, delegación Jalisco, señaló que una parte importante de los pacientes solicita atención cuando el exceso de peso ya está acompañado de diabetes o hipertensión.
La realidad es graves. La obesidad está infradiagnosticada. Nos hemos habituado a que una persona tenga sobrepeso u obesidad y eso dificulta que acuda a un tratamiento tempranoSergio Salcedo Laureano, médico y cirujano bariatra y encargado del Departamento de Bariatría del Hospital Regional “Dr. Valentín Gómez Farías”
En su experiencia, muchas personas llegan durante la cuarta o quinta década de vida. Por cada tres mujeres que solicitan un tratamiento para controlar el Indice de Masa Corporal hay un hombre.
Lamentó que el estigma social y el temor ante el rechazó pocas personas acuden a una valoración especializada, y quienes sí, es porque traen un problema de salud crónico.
Lo que los orilla a acudir al tratamiento es que alguna otra comorbilidad ya está empeorando la situación. Llegan con diabetes, hipertensión o alguna enfermedad secundaria a una obesidad que nunca se controló adecuadamenteSergio Salcedo Laureano, médico y cirujano bariatra y encargado del Departamento de Bariatría del Hospital Regional “Dr. Valentín Gómez Farías”
Una enfermedad, no una falta de voluntad
El especialista también de la practica medica particular, señaló que el desarrollo de esta enfermedad está relacionado con la interacción de factores genéticos, neurobiológicos, conductuales, comerciales y ambientales.
La disponibilidad constante de refrescos, botanas y productos ultraprocesados; la falta de acceso a alimentos nutritivos; las condiciones económicas; la ausencia de espacios seguros para ejercitarse, y los factores familiares y emocionales influyen en este problema de salud pública.

Los niños van a comer lo que tengan disponible. No seleccionan por sí mismos la cantidad de proteína que necesitan ni el ejercicio que deben realizar; comen los alimentos que encuentran en casa, en la escuela o en el lugar donde son cuidadosSergio Salcedo Laureano, médico y cirujano bariatra y encargado del Departamento de Bariatría del Hospital Regional “Dr. Valentín Gómez Farías”
La jefa de la Unidad de Cirugía Bariátrica y Metabólica del Nuevo HCG “Dr. Juan I. Menchaca” insistió en que la enfermedad no desaparece con una dieta, un medicamento o una operación.
El peso no cuenta toda la historia
Los entrevistados en cirugía bariátrica detallaron sobre los cambios de valoración médica del índice de masa corporal -se calcula al dividir el peso en kilogramos entre la estatura en metros elevada al cuadrado-. Es una herramienta inicial para clasificar el grado de obesidad, pero no sustituye una evaluación clínica completa.
También deben considerarse la distribución de la grasa, la composición corporal, la masa muscular, el estado metabólico, la edad, los tratamientos anteriores y las enfermedades asociadas.
“No es lo mismo una persona con 20 kilos de exceso de peso y varias enfermedades metabólicas que otra con el mismo exceso de peso, pero sin una enfermedad establecida. Aunque pesen lo mismo, una puede necesitar un tratamiento más intensivo”, explicó Salcedo Laureano.
La decisión tampoco puede tomarse únicamente a partir de una cifra.
Primero se identifica el grado de sobrepeso u obesidad. Después valoramos si tiene alguna comorbilidad, si presenta reflujo, cuánto exceso de peso necesita perder y cuáles son sus condiciones individuales. Con esa información decidimos qué procedimiento puede ofrecerle mayor beneficioDaniela Cárdenas Guerrera, cirujana bariátrica de la clínica particular
Las guías internacionales, recomiendan la cirugía metabólica y bariátrica para personas con un IMC de 35 o más, independientemente de la presencia de enfermedades asociadas. También plantean considerarla en personas con un IMC de 30 a 34.9 que presentan enfermedad metabólica o que no obtuvieron resultados duraderos con métodos no quirúrgicos. Esto no significa que cualquier persona con un IMC superior a 30 deba operarse, puntualizaron los entrevistados.
La Norma Oficial Mexicana NOM-008-SSA3-2017 mantiene criterios específicos: establece que el tratamiento quirúrgico puede indicarse cuando no existe una respuesta favorable al manejo integral y el paciente presenta un IMC de 35 o más con comorbilidades, o un IMC de 40 o más. También exige una evaluación multidisciplinaria.