- José Alfredo Merino Rajmé nuevo presidente de la Peña Charra JMA
La Peña Charra Nacional “Juan Manuel Alférez Chavarría”, abrió un nuevo capítulo de su historia con el relevo de su presidencia, responsabilidad que a partir de ahora estará en manos del doctor José Alfredo Merino Rajmé, quien recibió la encomienda de conducir los trabajos de una agrupación estrechamente ligada a la cultura, la historia y la preservación de la charrería.
Según nos informó Beto Morales, el cambio de estafeta se realizó en un ambiente de compañerismo, con la presencia de socios de la Peña y representantes de la Federación Mexicana de Charrería, dando formalidad a una transición que busca mantener vigente el espíritu con el que nació esta agrupación y, al mismo tiempo, proyectarla hacia nuevas generaciones.
Durante el acto se recordó que el concepto de “Peña Charra” fue concebido desde sus orígenes para distinguirla de una asociación deportiva tradicional. La intención era crear un punto de encuentro para charros, periodistas, profesionistas, promotores de la cultura y personajes identificados con las tradiciones nacionales, donde el diálogo y la convivencia fueran parte fundamental de sus actividades.

UNA GESTIÓN DE TRES AÑOS Y MEDIO
En su mensaje de despedida, el presidente saliente José Merino Castrejón, recordó que asumió la responsabilidad en febrero de 2023, en el tradicional Rancho Grande de La Villa, con el propósito de transformar a la Peña en algo más que un espacio de reuniones sociales.
Durante la gestión 2023-2026, informó que se celebraron 36 sesiones formales de trabajo y que la Peña mantuvo un carácter itinerante al desarrollar actividades en 14 diferentes sedes e instituciones, llevando sus reuniones a espacios representativos de la vida charra y cultural.
El presidente saliente destacó que la agrupación se convirtió en una tribuna para el intercambio de ideas, donde se abordaron temas relacionados con las raíces de la charrería, su historia, sus personajes y la necesidad de preservar los valores que acompañan a esta manifestación cultural.
La actividad de la Peña también rebasó las fronteras nacionales. Entre los trabajos realizados destacó el acercamiento con representantes de otras tradiciones ecuestres y la vinculación con Peñas Charras en Argentina, como parte de una visión que reconoce la dimensión internacional de las expresiones culturales ligadas al caballo.

LOS JÓVENES, UNA TAREA FUNDAMENTAL
Uno de los puntos centrales de su mensaje estuvo dirigido precisamente al futuro.
Consideró indispensable abrir mayores espacios para niñas, niños y jóvenes, escuchar su voz y aprovechar los nuevos lenguajes tecnológicos para garantizar que las tradiciones continúen vigentes.
La tarea, expresó, consiste en permitir que las nuevas generaciones conozcan la esencia de la charrería, pero también encuentren formas actuales de comunicarla y compartirla.
El presidente saliente agradeció igualmente el respaldo recibido por parte de la Federación Mexicana de Charrería y las facilidades brindadas para el desarrollo de diferentes actividades de la Peña, reconociendo que la coordinación entre el deporte federado y el trabajo cultural fortalece la presencia de la charrería ante México y el mundo.
En el mismo evento fueron entregadas las primeras preseas ‘Peña Charra JMA’, una a Salvador Barajas del Toro y la otra a José Merino Castrejón, así como un presente especial para el presidente de la FMCh de la obra de Icaza.
MERINO RAJMÉ RECIBE LA ESTAFETA
El momento central llegó con la designación y toma de protesta del doctor José Alfredo Merino Rajmé, quien recibió formalmente la presidencia de la Peña Charra Nacional.
Merino Rajmé llega a esta responsabilidad con una trayectoria profesional reconocida y con una prolongada cercanía al ámbito ecuestre y charro, elementos que ahora habrá de conjuntar al encabezar una institución cuyo objetivo trasciende la actividad deportiva para involucrarse en la cultura, la historia, el estudio y la difusión de la charrería.
La encomienda para José Alfredo será continuar una historia construida durante varias décadas, pero también imprimir un sello propio a una agrupación que pretende mantenerse como foro de ideas y punto de reunión de quienes comparten una misma pasión por las tradiciones nacionales.
Su plan de trabajo se fincará en cinco puntos principales, el primero Honor y legado: La memoria como cimiento. El primer compromiso es honrar esa memoria con hechos y rectitud.
El segundo Hermandad y convergencia charra. Una Peña no es un estrado para unos cuantos, sino la mesa compartida de toda una hermandad. Aquí caben el charro de a caballo, la escaramuza, el artesano, el cronista y el apasionado de nuestras suertes.
El tercero Salvaguardar la tradición y el arte ecuestre. La charrería es nuestro deporte nacional y patrimonio vivo de la patria. Como Peña, nuestra encomienda va más allá de la fiesta: defender la pureza de las faenas, el respeto absoluto y el manejo noble del caballo, el porte digno del traje charro y la preservación de los usos y costumbres que nos dan identidad ante México y el mundo.
El cuarto, Semillero y relevo generacional. Esta mesa directiva asume el reto de convocar a la juventud y a la niñez, mostrándoles que la charrería enseña disciplina, temple, humildad y lealtad, la Peña debe ser un semillero formativo, promoviendo espacios donde las nuevas generaciones aprendan a amar y respetar el lienzo con el mismo orgullo que nuestros mayores.
Y el quinto, Liderazgo de servicio y palabra empeñada. El mando en el ruedo y en la vida solo se sostiene con el ejemplo. Asumo esta presidencia no para mandar, sino para servir a cada uno de los socios y a nuestra comunidad, con la palabra de honor por delante, trabajando con transparencia, rectitud y entrega para que la Peña Charra nacional siga siendo un referente de gallardía y fraternidad.
