• ¿Quién fue don Andrés Z. Barba en la historia de la charrería?

Don Andrés Z. Barba Camarena es conocido como el “Patriarca de la Charrería en Jalisco”, nació el 22 de mayo de 1889 en el rancho del Sauz, Capilla de Milpillas en la jurisdicción de Tepatitlán, hijo de Porfirio Barba y Barba y de María Germana Camarena González.

Su infancia transcurrió en la población de Mezcala, y en edad escolar fue enviado a Tepatitlán a la casa de sus abuelos paternos para cursar los estudios primarios. Por necesidad de trabajo sus padres cambiaron de residencia a Unión de Tula y él permaneció en Tepatitlán como dependiente del Centro Mercantil de Don Pablo Gutiérrez. Murió su padre en el año de 1905, cuando Andrés tenía 16 años de edad. Él se hace cargo de su madre y sus cuatro hermanas.

El 25 de junio de 1912 contrajo matrimonio con Juanita Barba Jiménez, de esa unión nacieron once hijos, con el deseo de mejorar su situación económica y por el gusto y el interés que siempre manifestó por el campo, se dedica a la compra-venta de ganado, y con sus ahorros compró las haciendas de Coyotes, en Zapotlanejo, y Potrerillos, en Jalocotepec; cambiando su residencia a Guadalajara para mejor controlar sus ranchos y negocios, aumentando sus posesiones con las compras de las Haciendas de Santa Ana y Piñuela en Unión de Tula, La Peñuela y La Uva en Atotonilco, La Noria, en Poncitlán y El Aluvión, en Zapotlanejo.

Se integró como numerario de la Asociación de Charros de Jalisco, en el año de 1922, distinguiéndose por su entusiasta participación, lo que lo conduce a ser electo como presidente de los “Bigotones” Charros de Jalisco.

Entre los años de 1925 y 1930 se dedicó por completo a las actividades agropecuarias, aumentando sus posesiones con la compra de la Hacienda de Santa Lucía, en Tesistán, siendo reelegido presidente de los Charros de Jalisco en los periodos de 1927, 1930 y 1933.

En el año de 1931, por la Reforma Agraria, pierde por la expropiación todas sus propiedades, logrando únicamente salvar la hacienda de La Peñuela en Atotonilco, que se encontraba sembrada de mezcal. Como era muy alto el costo del transporte de las cabezas del mezcal para su proceso, el dinero que emplearía para el transporte lo invierte instalando una fábrica elaboradora de tequila, planta a la que llamó La Jarcia, registrando el nombre de Tequila Alteño.

De 1935 a 1942 vuelve a fungir como presidente de la Asociación de Charros de Jalisco. En 1938 el entonces gobernador del Estado -el licenciado Silvano Barba González- lo nombra jefe del Departamento de Ganadería del Estado, aceptando la responsabilidad con la condición de que su sueldo íntegro no se le entregue, sino que sea invertido en la promoción de la charrería.

En 1939 el gobernador Barba González, dona un terreno y en él se invierten los sueldos de don Andrés para construir el primer lienzo charro, el “Miguel Aceves Galindo”, sede de los Charros de Jalisco, la Asociación más antigua de México.

En 1940, siendo presidente de la República don Manuel Ávila Camacho -quién era su amigo personal- lo visitó para ver cómo se podría compensar el despojo que había sufrido en la Reforma Agraria de 1931.

Para enmendar en parte el atropello, le propuso la compra de terrenos agrícolas en el estado de Coahuila, para lo cual se formó una sociedad con cinco miembros, representada por don Andrés, sociedad que fue denominada Ganadera S. de R. L., que compró 66,010 hectáreas en Coahuila.

En 1942 don Andrés se va a Coahuila para administrar la Ganadera, mientras sus cuatro socios se retiran de la sociedad. En 1944 fue nombrado presidente de la Asociación Ganadera de Piedras Negras, Coahuila.

En 1945 y 1946 fue vuelto a nombrar presidente de la Asociación de Charros de Jalisco y presidente de la Unión Ganadera Regional de Coahuila. De esa fecha hasta el año de 1962 se dedicó a la organización y desarrollo de su rancho, abriendo nuevos mercados para la comercialización del ganado.

Después de su última gestión como presidente de los Charros de Jalisco, recibió el reconocimiento como Presidente Honorario Vitalicio de la Asociación, junto con el licenciado Silvano Barba González. En 1958, durante la gestión de licenciado Agustín Yáñez, en reconocimiento a sus méritos se le otorga el “Premio Jalisco”.

Como consecuencia de un accidente vascular cerebral, sin haber regresado a su Rancho del Caballo en Coahuila, murió el día 15 de julio de 1968, rodeado de su esposa Juanita, hijos y nietos, en la ciudad de Guadalajara.

-Hernández Silvano, 2010 “Ser charro es ser mexicano”, Secretaría de Cultura Gobierno de Jalisco., Guadalajara.

 

Premio Nacional Agavero Don Andrés Z. Barba Camarena

Este premio, establecido en 1941 por Andrés Z. Barba Camarena en reconocimiento al productor del mejor agave, se ha retomado en 2015 después de varios años de no llevarse a cabo, y es un estímulo a los productores de los cinco estados que integran la Denominación de Origen (Jalisco, Nayarit, Guanajuato, Michoacán y Tamaulipas); entidades que se dedican con tesón y paciencia al cultivo del Agave Azul Tequilana Weber, planta que requiere al menos siete años para obtener una piña madura, y es la materia prima para la elaboración de la bebida tequila.

Se le dice el patriarca de la charrería jalisciense a don Andrés Z. Barba
Descendientes directos del charro y ganadero, entre ellos su nieto Ricardo Zermeño Barba estuvieron presentes en la develación del busto de Don Andrés, que tuvo lugar en el centro de Tepatitlán en el año 2020.
Orgulloso de su origen campirano y devoto de las tradiciones mexicanas, dedicó su vida a promover y difundir la charrería. Gracias a él se construyó el lienzo “Miguel Aceves Galindo” sede de los Charros de Jalisco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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