El Gran Premio de Singapur siempre ha sido uno de los desafíos más exigentes para quienes trabajan en el paddock del Mundial de Fórmula 1, pero este año el calor se perfila como el protagonista indiscutible. La combinación de temperaturas elevadas y humedad extrema ha llevado a la FIA a declarar la alerta por calor, con especial atención a la seguridad de los pilotos durante las tres jornadas del evento.
Quienes han corrido en Marina Bay saben lo que implica: monoplazas que funcionan como hornos, con termómetros que superan los 50 grados dentro de los habitáculos. Ante este panorama, la Federación Internacional del Automóvil introduce por primera vez un sistema de refrigeración portátil que ayudará a los pilotos a mantener la temperatura corporal en niveles seguros.
Se trata de un chaleco-malla con tuberías diminutas conectadas a un circuito de fluido frío que recorre el torso del piloto. Controlado por microprocesadores, el sistema bombea agua refrigerada a través de 50 metros de conductos, proporcionando sensación de frescura dentro del traje ignífugo. Su diseño, sin embargo, no es sencillo: añade medio kilo al vehículo, una cifra considerable en la F1 moderna, donde cada 100 gramos cuentan. Para garantizar que todos los pilotos usen el chaleco por seguridad, quienes opten por no emplearlo deberán compensar el peso con 500 gramos de lastre adicional en el habitáculo.
El nuevo sistema ya fue probado esta temporada en Yeda, durante los ensayos previos al Gran Premio de Arabia Saudí. Pilotos como Alex Albon han destacado su efectividad, mientras que veteranos como Nico Hulkenberg reconocen la diferencia que puede marcar en la resistencia durante la carrera. “Después de la carrera en Yeda me quedé hecho polvo. Hizo un calor infernal. Albon, que lo había llevado, estaba sentado a mi lado, fresco como un polluelo. En ese momento pensé: la próxima vez, lo uso”, relató Hulkenberg desde Singapur.
Otros pilotos muestran cautela ante la novedad. Carlos Sainz señaló que, aunque el chaleco aún está en desarrollo y puede no resistir toda la carrera, cualquier hora de frescura será un alivio. Para Ollie Bearman, el principal riesgo es que, si el sistema se calienta demasiado rápido, podría aumentar en lugar de disminuir la temperatura corporal. Mientras tanto, Fernando Alonso y Lance Stroll consideran que la incomodidad que genera la presión de los cinturones de seguridad es el único inconveniente real.
El Gran Premio de Singapur 2025 no solo pondrá a prueba la destreza de los pilotos, sino también la innovación tecnológica en la F1, con la salud y seguridad de los corredores como prioridad frente al calor extremo que caracteriza al trazado urbano de Marina Bay.
Fuente: ElPais