- El evento planeado para diciembre en el Archipiélago de las Islas Marías enfrenta cuestionamientos sobre su compatibilidad con normas de la UNESCO y la legislación ambiental mexicana.
El torneo de pesca “Las Marías Blue Cup”, programado para diciembre de 2025 en el Archipiélago de las Islas Marías, ha encendido alertas entre ambientalistas y organismos de conservación debido a posibles incumplimientos de normas nacionales e internacionales.
Las Islas Marías fueron declaradas Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2010, en reconocimiento a su riqueza ecológica y a la presencia de especies endémicas y ecosistemas vulnerables. Esta categoría implica restricciones estrictas para actividades humanas que puedan alterar su equilibrio ambiental.
Pese a que los organizadores del evento aseguran que se trata de una competencia de pesca responsable y sustentable, expertos en conservación han señalado que la actividad podría generar impactos negativos en los ecosistemas marinos del archipiélago. “Incluso bajo prácticas cuidadosas, la pesca deportiva en áreas protegidas puede afectar especies y hábitats sensibles”, señaló un especialista en biodiversidad marina.
Además, la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) establece que cualquier intervención en áreas naturales protegidas debe contar con permisos oficiales y estudios de impacto ambiental. Hasta el momento, no hay evidencia pública de que el torneo haya obtenido las autorizaciones necesarias, lo que aumenta las preocupaciones sobre su legalidad.
Organizaciones ambientalistas han hecho un llamado a las autoridades mexicanas para que verifiquen que el evento cumpla con todas las regulaciones y garantice la preservación del entorno natural. De no hacerlo, advierten, la competencia podría poner en riesgo la integridad ecológica de un sitio catalogado por la UNESCO como patrimonio natural de gran valor.
El torneo “Las Marías Blue Cup” enfrenta un desafío crítico: demostrar que puede desarrollarse de manera compatible con la conservación del archipiélago y cumplir con las normativas ambientales vigentes. La comunidad científica y ambiental estará atenta a las medidas que tomen los organizadores para garantizar la protección del ecosistema y la legalidad del evento.
