- El escritor elaboró una dinámica con jóvenes para hacerle preguntas a una inteligencia artificial basada en Julio Verne… y pensaron lo mismo
“No podemos atenernos a los tiempos modernos ni a la tecnología”. Con esa claridad fue como comenzó Benito Taibo su charla “Viaje al centro de la inteligencia artificial” ante un público joven que llegó hasta la Feria Internacional del Libro de Guadalajara para escuchar a su ídolo.
Para su participación, la dinámica que ideó el escritor fue la de interactuar con Julio Verne, traído al siglo XXI desde la pantalla de su computadora, para que respondiera las preguntas formuladas por los adolescentes. Pero como la máquina estaba atorada, decidió comenzar con una historia de Frederick Brown.
En 1954 Brown escribió un cuento llamado “La respuesta”, que trataba sobre un grupo de seres muy inteligentes que deciden juntar toda la inteligencia del mundo para alimentar a una supercomputadora que tardó años en ser construida. Al terminarla, le encomendaron al ingeniero en jefe hacer la primera pregunta. “Se pone frente a la computadora y teclea, ‘¿Existe Dios?’, y la computadora empieza a hacer ruidos y de repente sale una voz de las bocinas que dice ‘Ahora existe Dios’. ¡Qué miedo! Pero no sólo eso, en ese momento se abre el cielo de ese complejo y un rayo pulveriza al ingeniero en jefe. Me pregunto, ¿existe hoy? Posiblemente la inteligencia artificial (IA) actual podría decir que existe uno”.
Después de varios intentos, Julio Verne entró en línea y se presentó. La primera pregunta fue del propio Taibo, quien quiso saber por qué no había historias de amor en sus novelas. La respuesta fue que el tema podría ser un distractor del enfoque que buscaba al escribir, que radicaba en la pasión por el descubrimiento. Cedió entonces el turno a los espectadores para que manifestaran sus dudas a Verne, quienes preguntaron a cuál lugar le gustaría viajar si pudiera. Tras unos minutos, respondió que al centro de la Tierra. “Pues sí, pero lo escribió en sus novelas, la inteligencia artificial no permite que vaya más allá y que nos diga que le encantaría ‘estar en la playa de Rosarito echándome un taco de langosta’, porque la playa de Rosarito y los tacos de langosta no están en su base de datos”.

Le preguntaron sobre la tecnología del Nautilus, también sobre lo que escribiría si pudiera volver a la vida en el mundo actual, y se podía inferir en cada caso que sus respuestas partían del contenido en sus obras, hasta que la computadora volvió a atascarse, por lo que Taibo propuso que, mientras tanto, le hicieran preguntas a él. Uno de los jóvenes, que insistentemente hacía aspavientos, cuestionó sobre lo oportuno de su dinámica.
“Cuando usted fallezca, ¿le gustaría que otra gente haga lo mismo que está haciendo usted con Julio Verne, de que le pregunte cosas a su inteligencia artificial?”. Taibo respondió: “Voy a prohibirlo de todas las maneras posibles, intentaré que no suceda. No sé, no podemos predecir el futuro ¿Te contesté? O sea, intenté no contestarte”. Una chica le preguntó si la imaginación sería predecible en el futuro, y Taibo lo negó rotundamente. “La curiosidad es ese inmenso motor que hace que lleguemos hasta donde estamos: hablando con Julio Verne en una pantalla”.
Tras más preguntas sobre la obra de Taibo y de su comida preferida, a un chico se le ocurrió preguntarle a Benito si creía que la inteligencia artificial es un avance o un retroceso. “No es un retroceso. Lo que no podemos hacer es depender de ella”, respondió. Para la siguiente pregunta, ya con el programa de nuevo en línea, una joven le pidió a Julio Verne su opinión sobre la inteligencia artificial, respuesta que leyó el escritor.
“Imagino un futuro donde las máquinas imbuidas de una inteligencia propia colaboren con el hombre en la exploración de nuevos mundos y la resolución de grandes enigmas. Pero también vislumbro los peligros de una dependencia excesiva de estas creaciones —‘me encanta que la inteligencia artificial diga eso’, afirmó Taibo—, un mundo donde la máquina suplante al hombre y lo prive de su ingenio y creatividad. ¿No cree que la clave reside en encontrar el equilibrio en lugar de dejar que nos domine?”, respondió la IA, a lo que Taibo respondió: “Mira, lo dije yo antes que Julio Verne”.