- La charrería: historia, identidad y patrimonio vivo de México
- Este domingo es Día del Charro y por ello y más allá de los festejos que cada asociación realice, vale una reflexión.
La charrería mexicana es mucho más que un deporte: es una tradición que nació en las haciendas y ranchos del país, se consolidó como disciplina ecuestre y hoy es reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Orígenes en las haciendas
Sus raíces se remontan al siglo XVI, cuando los hacendados españoles y los vaqueros locales comenzaron a combinar prácticas ecuestres y técnicas de manejo de ganado. Entre marcajes, rodeos y labores de campo surgieron competencias amistosas como el coleadero, que con el tiempo se convirtieron en parte esencial de la charrería.
El estado de Hidalgo, especialmente los llanos de Apan, es considerado la cuna de esta práctica. Con el paso de los años, los hacendados empezaron a organizar exhibiciones, y de ese ambiente festivo nació la disciplina que conocemos hoy.
Pero no hay que olvidar el minucioso estudio que realizó el historiador José Ma. Muriá, quien liga a la minería con la charrería y es que, al trasladarse los conglomerados en aquellos tiempos, del centro del país a la zona Norte, debido al descubrimiento de minerales como la plata y el acero, había que darle de comer a los mineros, además que los cueros servían para hacer bandas y correas para trasladar el mineral.
Por ello se llevaron ganado y uno de los grandes paraderos de esa bonanza, lo fueron los llanos de los Altos de Jalisco, donde se cree que nace lo que hoy conocemos como charrería, debido a vacunas, tusad eros, capaderos, etc.
Del campo a los lienzos charros
Tras la Revolución Mexicana y la Reforma Agraria, los antiguos hacendados migraron a las ciudades. Para mantener viva la tradición, comenzaron a construir lienzos charros donde se replicaban las faenas campiranas. En 1921 nació la primera asociación La Nacional de Charros, en la Ciudad de México, y en 1933 se fundó la Federación Nacional de Charros, encargada de organizar competencias y elaborar un reglamento común.

La charrería como deporte nacional
Durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho, en la década de 1940, la charrería fue declarada deporte nacional. Su práctica se divide en nueve suertes, que incluyen la cala de caballo, piales en el lienzo, coleadero, jineteo de toro y de yegua, terna en el ruedo, manganas y el arriesgado paso de la muerte.
Como sabemos, se trata de un deporte completo que exige fuerza, destreza y dominio del caballo y del ganado, combinando la equitación con la tradición ganadera, aparte del romanticismo de nosotros los mexicanos.
Reconocimiento mundial
En 2016, la UNESCO inscribió a la charrería en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La organización destacó que esta práctica transmite valores como el respeto, la igualdad y la identidad comunitaria, además de preservar un universo artesanal que incluye la vestimenta charra, las sillas de montar, espuelas y reatas, elaboradas por manos de artesanos locales.
Hoy, la charrería se celebra en lienzos de todo México y también en comunidades migrantes en Estados Unidos. Las competencias, conocidas como charreadas, incluyen la participación de las escaramuzas, mujeres que a caballo muestran su destreza con coreografías llenas de precisión y belleza.
Cada 14 de septiembre, México celebra el Día Nacional del Charro, fecha instaurada en 1934 por el presidente Abelardo L. Rodríguez para honrar a quienes mantienen viva esta tradición.
La charrería es más que un espectáculo ecuestre: es identidad, arte y herencia cultural. Un legado que, pese a los cambios de la modernidad, sigue cabalgando con fuerza en el corazón de México.

La charrería en Puerto Vallarta: tradición que cabalga junto al mar
Puerto Vallarta, conocido mundialmente por sus playas y su hospitalidad, también es tierra fértil para la tradición más mexicana: la charrería. En este destino turístico, la figura del charro ha dejado huella desde hace décadas, uniendo el legado del campo con la identidad cultural de la región.
La historia de la charrería en Puerto Vallarta comenzó en a finales de los años 40 y principios de los 50´s, cuando en la entonces pequeña aldea de pescadores y rancheros los vaqueros locales se reunían para organizar cabalgatas y competencias improvisadas en potreros y terrenos abiertos. Aquellos primeros charros no solo eran jinetes, también eran campesinos y ganaderos que trasladaron a la Costa las tradiciones ecuestres que habían aprendido en ranchos de Jalisco y Nayarit.
Con el crecimiento de la ciudad y la llegada del turismo internacional en la década de los 60, la práctica se formalizó con la creación de los primeros lienzos charros. Familias pioneras en la charrería vallartense, como los Ibarría, los Villaseñor, los Herrera y tantos más, impulsaron asociaciones locales que comenzaron a participar en torneos estatales y nacionales, llevando el nombre de Puerto Vallarta a otros rincones del país.
Un espectáculo cultural.- Hoy en día, los lienzos charros de la ciudad son espacios de encuentro donde se celebran charreadas y competencias. Estos eventos reúnen a charros y escaramuzas que, entre la música del mariachi y la algarabía de las familias, mantienen viva la tradición.
La charrería ha encontrado en Puerto Vallarta un escenario único: el contraste del mar con la tradición del campo mexicano. Esto se refleja en campeonatos como el Internacional Charro y festivales como el Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería, donde el Malecón y espacios públicos se transforman en escenarios de gala para este arte ecuestre.