Puerto Vallarta, Jal. — En su última visita a El Pitillal como obispo de la Diócesis de Tepic, monseñor Luis Artemio Flores y Calzada encabezó la misa de las fiestas en honor a San Miguel Arcángel, donde compartió reflexiones sobre el cierre de su periodo pastoral y los retos que deja en la diócesis.

Flores Calzada informó que el 31 de octubre entregará oficialmente el cargo a su sucesor, Engelberto Polino Sánchez, y que a partir del 15 de noviembre tomará un periodo de descanso.

Al hablar de los pendientes, reconoció que existe un déficit de sacerdotes en la diócesis, aunque aseguró que todas las parroquias cuentan con atención. “Lo que necesitamos son más vicarios. Estamos preparando un grupo de 15 a 20 diáconos, pero su formación llevará al menos dos años”, señaló.

Respecto al caso del sacerdote Carlos Cancelado, aclaró que “él renunció y dejó el ministerio”. No obstante, documentos señalan que se encuentra en calidad de desaparecido desde 2023, situación por la que la diócesis emitió en agosto una circular retirándole sus funciones.

Sobre Vallarta, apuntó que el crecimiento poblacional demanda nuevas parroquias. Además, dejó un mensaje a los fieles: “Sigan amando a Cristo, formando comunidad y siendo constructores de paz en medio de la violencia, la mentira y el odio. Cuidemos a la familia, que es la institución más importante”.


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