• Tragedia en Medina Ascencio alerta sobre la importancia de acompañar y proteger a los adultos mayores en cruces viales

Puerto Vallarta, Jal. — La muerte de una mujer de más de 70 años ocurrida ayer en la avenida Francisco Medina Ascencio, a la altura del IMSS 42, ha encendido las alarmas sobre un riesgo que muchas familias pasan por alto: la vulnerabilidad de los adultos mayores al desplazarse solos por vialidades de alto flujo.

La mujer, según testigos, intentó cruzar la avenida por un punto no autorizado, entre los vehículos detenidos. El motociclista que circulaba por el carril continuo no pudo anticipar su presencia, impactándola y provocando que perdiera la vida de manera instantánea.

Esta mañana, al volver al sitio, se observó a un adulto mayor con andadera cruzando por el mismo lugar, nuevamente sin un cruce seguro, lo que demuestra que la peligrosa práctica se repite y que muchas personas mayores continúan arriesgándose a falta de apoyo o acompañamiento.

Especialistas en movilidad coinciden en que los adultos mayores enfrentan limitaciones de movilidad, menor visibilidad, tiempos de reacción más lentos y dificultades para calcular la velocidad de los vehículos, factores que aumentan el riesgo de accidentes mortales. Sin acompañamiento, estas condiciones se vuelven aún más críticas.

La tragedia abre un llamado urgente a las familias:
¿Estamos acompañando lo suficiente a nuestros padres o abuelos cuando requieren acudir a consultas, comprar medicamentos o realizar trámites?
Para muchos adultos mayores, cruzar una avenida como Medina Ascencio puede convertirse en un desafío físico y cognitivo que pone en juego su vida.

Asimismo, la situación deja sobre la mesa la necesidad de reforzar la vigilancia vial y mejorar la infraestructura peatonal, especialmente en zonas donde se concentran hospitales, clínicas y servicios frecuentados por personas de la tercera edad. Los vecinos señalan que, ante la falta de cruces seguros y distancias largas entre semáforos peatonales, muchos optan por atravesar donde pueden, aunque sea riesgoso.

La pérdida de esta mujer no solo deja dolor, sino un mensaje claro:
cuidar y acompañar a los adultos mayores no es solo un acto de amor, sino una responsabilidad que puede evitar tragedias.


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