En el marco de las fiestas patronales en honor a Cristo Resucitado en El Pitillal, y como parte del programa de la misa concelebrada, el recién nombrado obispo de la Diócesis de Tepic, Engelberto Polino Sánchez, confirmó su asistencia a la celebración, lo que motivó la organización de una cálida bienvenida y peregrinación en la entrada de esta delegación.
En el lugar se congregaron miembros de la comunidad católica, servidores, fieles, así como el párroco de El Pitillal, Francisco Javier Santiago Dueñas, junto con sacerdotes invitados de parroquias y colonias cercanas. También destacó la participación de un importante número de charros provenientes de El Pitillal y La Palapa, quienes, ataviados de gala —hombres, mujeres y niños, niñas—, acompañaron a caballo al líder eclesiástico durante su recorrido.
Humildad y cercanía
El obispo arribó al lugar conduciendo su propio vehículo y sin asistentes. Al percatarse de su llegada, sacerdotes y fieles se acercaron para saludarlo, recibiendo de su parte un gesto cercano y fraterno.
A monseñor se le ofreció trasladarse en una calandria jalada por un caballo o incluso montar uno; sin embargo, declinó ambas opciones con la frase: “Quiero caminar entre la gente de El Pitillal”.

Tras descender de su vehículo y prepararse para la celebración, saludó personalmente a quienes se acercaron, accedió a tomarse fotografías y dio inicio a la peregrinación. Durante el recorrido, mostró especial atención a los adultos mayores que salieron de sus hogares para recibirlo, así como a diversas familias que le expresaron su bienvenida.
La peregrinación continuó en un ambiente festivo, acompañado por música de banda y caballos que, al ritmo de la celebración, daban realce al recibimiento.
Al arribar al templo, el obispo fue recibido por una vistosa imagen de Cristo Resucitado elaborada con aserrín pintado, instalada en el atrio de la iglesia y realizada por jóvenes de la comunidad.
Ya en el interior, una iglesia completamente llena aguardaba para participar en la misa y convivir con el obispo en un ambiente de fe y cercanía. Las festividades continuaron más tarde con las últimas peregrinaciones del día y la tradicional quema del castillo, cerrando así una jornada de celebración y devoción en El Pitillal.
