José Martínez Barajas, mejor conocido como “Pepe” Martínez, fue el director del Mariachi Vargas de Tecalitlán, agrupación a la que perteneció durante más de tres décadas, se publicó la siguiente entrevista en los inicios del 2016.

Con 66 años de edad y originario de Tecalitlán, la tierra del Mariachi Vargas, “Pepe” compartió en esta entrevista algunos de los momentos más significativos de su vida como parte de uno de los mariachis más representativos y tradicionales de México, agrupación que llevó la música mexicana a diversos países del mundo.

“Pepe” Martínez nació el 27 de junio de 1941 y falleció el 23 de abril de 2016.

¿Quién fue “Pepe” Martínez sin el Mariachi Vargas?
“Quiso el destino que desde chiquillo me pusiera en el camino del Mariachi Vargas, porque yo soy sobrino de don Silvestre Vargas (fundador del Mariachi) y mi padre en los 40’s también trabajó en el Mariachi Vargas y yo entré en el 75.

Ese fue el destino el que nos puso juntos como familia y desde niño, pero tuve que estudiar mucho para llegar a ser director. Llega un momento en que dice uno: voy a llegar a una meta y yo ya llegué, y en el momento justo que me tocaba, pero con preparación.

Tenemos que estar atentos a todo, grabaciones, conciertos, tesitura y hacer arreglos para orquesta para que el mariachi siempre esté en los primeros lugares, lo que hace que todo este trabajo te dé más vitalidad y envejezcas menos”.

¿Cuál fue la mayor satisfacción como director del Mariachi?
“Hubo muchísimas cosas. Imagínate, desde hace 32 años y ahí hubo muchas cosas de las que yo imaginé. Dirigir una sinfónica de 108 músicos, creo que fue de lo mejor que me pasó.

Éramos los 108 de la sinfónica, más los 12 del mariachi; eran 120 músicos en escena, en un concierto en San Antonio, Texas. Apenas tenía dos o tres años como director y se me pidió que hiciera los arreglos y los dirigiera.

Esto fue realmente impresionante y más porque yo no había estudiado dirección. Pero me estuve informando con amigos y arreglistas sobre lo que se tenía que hacer, aunque nadie me dijo cómo se dirigía.

Entonces, cuando salí del concierto no podía mover las manos. Es algo increíble lo que tiene uno que trabajar como director para levantar la orquesta; es un desgaste tremendo, como si jugaras tres partidos de fútbol al hilo.

Fue muy emocionante estar al frente de tantos músicos”, recordó.

¿Qué le hacía falta al Mariachi Vargas?
“¡Huuuuuuuuuyyyyyy!, el Mariachi Vargas siempre estaba pensando en hacer cosas, en mejorarse, en grabar cosas que nadie había grabado. Tenía muchas ilusiones y a mí no me tocaba decidir. Era don Rubén Fuentes quien decidía qué se hacía, qué se tocaba, las grabaciones, etcétera, y yo era su ejecutor. Había veces que no salíamos muy de acuerdo, pero al final decía que sí y lo hacíamos.

Don Rubén Fuentes fue el director general de nosotros y el dueño, ya que estuvo en lugar del maestro Vargas y debo decirte que fue precursor de la música de mariachi, con los boleros, huapangos y demás cosas que impulsó para que se grabaran”.

¿En México era suficiente la difusión de nuestra música?
“No, claro que no. Yo pienso que era de las más pobres que había, pero afortunadamente al mariachi lo tenía el público en vivo, en las fiestas de los hogares, de los salones y siempre era bien recibido.

No nada más aquí, sino mundialmente, ya que viajábamos mucho por todo el mundo y nos dábamos cuenta de que la aceptación era increíble en todas partes. No se diga en los Estados Unidos y en Sudamérica, donde la gente era muy amante de oír el mariachi.

Eso de la cobertura era muy pobre. Nosotros cada año hacíamos programas con Rocha o con Manzanero, que nos llamaban para hacer programas especiales.

En Guadalajara nos llamaban en septiembre para el Festival del Mariachi y la Charrería, donde se hacían muchos programas de radio, televisión y periódicos. Eran 15 días que no parábamos. Aparte dábamos conferencias en los Estados Unidos y así era muy variado.

Todo esto nos servía por las relaciones que se entablaban con los demás músicos y nos ayudaba para hacer arreglos”.

¿Hacia dónde iba la música mexicana?
“La música no necesitaba tanto a la televisión y al radio. El mariachi seguía vivo y más que nunca. El único problema que había era la piratería, que no dejaba moverte como debía de ser, por eso nosotros vendíamos nuestros discos en todas las presentaciones y no teníamos contratos con ninguna disquera, porque no pagaban lo que debía ser por una grabación.

Podría no ser malo, pero se perjudicaba al compositor, al arreglista y a todo mundo. Nosotros no nos quejábamos, porque nos presentábamos en muchas partes y al vender nuestro disco sacábamos el costo de la grabación”.

¿Cuál era el futuro del Mariachi Vargas?
“Seguiremos presentándonos donde nos inviten, seguiremos grabando nuestros propios discos y seguiremos apoyando a las nuevas generaciones, porque como ves, ya el mariachi está muy renovado. Traemos otras voces y otros elementos que poco a poco se han ido acoplando a esta gran institución como lo es el Vargas de Tecalitlán, al que orgullosamente pertenezco”.

Así concluía aquella entrevista realizada en vida a “Pepe” Martínez, mientras afinaba detalles para una presentación del Mariachi Vargas de Tecalitlán, agrupación que en ese momento promocionaba el disco “Para nuestros amigos…”, con temas como “Mi novia Guadalajara”, “Al Final”, “Las Isabeles”, “Unos Ojitos” y “Nadie es Eterno”.

  • El Mariachi Vargas de Tecalitlán

    Con varias generaciones de músicos y más de cien años de historia desde su fundación por don Gaspar Vargas, el Mariachi Vargas de Tecalitlán logró acrecentar y difundir la música tradicional mexicana por todo el mundo.

    La fama y trayectoria del Mariachi Vargas de Tecalitlán no tuvo comparación, pues pocas agrupaciones del género alcanzaron una trayectoria similar, motivo por el cual fue reconocido como “El Mejor Mariachi del Mundo”.

    A lo largo de su historia vendió más de 30 millones de copias y logró extender el acervo musical mexicano más allá de las fronteras, convirtiéndose en uno de los pilares fundamentales de la evolución de la música vernácula.

    Su influencia en nuevas generaciones y la representación de la música mexicana en escenarios internacionales impulsaron festivales, conferencias y talleres de mariachi, además de motivar la enseñanza de este género en escuelas y universidades de Estados Unidos.

    Con un conjunto de cuatro músicos líricos que originalmente formaron el Mariachi Vargas, pocos imaginaron que con el paso del tiempo y la evolución musical se llegaría a fusionar el mariachi con la música sinfónica, marcando una etapa histórica dentro de la música mexicana.

José Martínez Barajas, mejor conocido como “Pepe” Martínez, fue el director del

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